La historia de la lámpara y el potencial que llevamos dentro
Una historia sobre potencial, compromiso y acción que inspiró parte de la esencia de Naciste para Brillar.
Hay historias que escuchamos una vez y olvidamos.
Y hay otras que, por algún motivo, se quedan con nosotros durante años.
La historia de la lámpara es una de ellas.
La conocí a través de Bob Proctor en You Were Born Rich, uno de los libros que más recomiendo y uno de mis favoritos. Es simple, profundo y está lleno de principios que, para mí, trascienden el tiempo.
Actualmente lo estoy leyendo por sexta vez. Pero esta vez intentando estudiarlo todavía más: tomando notas, escuchando a Bob mientras sigo la lectura y tratando de acercarme al contenido con la misma curiosidad que si fuera la primera vez.
“La repetición es la primera ley del aprendizaje.”
Y dentro del libro hay una historia que tuvo muchísimo que ver con la creación de Naciste para Brillar y, especialmente, con la elección de su nombre.
La historia de la lámpara
Bob cuenta la historia de una pareja humilde que había vivido toda su vida alejada de la civilización.
Un día se mudan a un pueblo y, por primera vez, descubren la electricidad.
Su casa estaba iluminada por pequeñas lámparas y aquello les parecía extraordinario.
Hasta que un vendedor llega a su puerta y les propone cambiar una de esas pequeñas bombillas por una mucho más potente.
La instala. Enciende la luz.
Y toda la habitación se ilumina.
La pareja queda maravillada.
Pero lo verdaderamente interesante es que la fuente de energía siempre había sido la misma.
La electricidad capaz de iluminar toda la habitación ya estaba allí. Lo único que había cambiado era aquello que permitía que esa energía se expresara.
Y creo que con nosotros sucede algo parecido.
Quizás el problema no sea la falta de potencial.
Quizás el verdadero problema sea cuánto de nuestro potencial estamos permitiendo que se exprese.
Muchas veces pensamos que necesitamos ser más inteligentes, tener más talento, sentirnos más preparados o esperar a que llegue el momento perfecto.
Pero quizás ya tenemos mucho más dentro nuestro de lo que creemos.
Hay grandeza en tu interior
A mis 16 años sufrí una lesión en el tobillo jugando al rugby y tuve que permanecer inmovilizado durante aproximadamente 45 días.
Durante ese período empecé a escuchar a Les Brown.
Y una de sus frases quedó grabada en mi cabeza:
Desde entonces fui conectando cada vez más con la idea de que todos llevamos dentro muchísimo más potencial del que normalmente utilizamos.
Con el tiempo encontré otras ideas que apuntaban exactamente hacia el mismo lugar.
Nathan Ricks plantea que una de las grandes pérdidas de la vida está en la distancia existente entre nuestro potencial y nuestra performance actual.
Wayne Dyer lo expresó de otra manera:
“No dejes que la música muera dentro tuyo.”
Distintas personas. Distintas palabras.
La misma idea.
Hay algo dentro nuestro que quiere expresarse.
Una idea. Un proyecto. Una mejor versión de nosotros mismos. Una vida diferente. Un sueño que seguimos postergando.
No necesitás más potencial
Creo que muchas veces buscamos afuera algo que ya tenemos adentro.
Más motivación.
Más inspiración.
Más confianza.
Más seguridad.
Esperamos sentirnos preparados para empezar.
Pero probablemente nunca llegue ese momento perfecto.
No necesitás más potencial.
El potencial ya está ahí.
Tenés una mente capaz de imaginar algo que todavía no existe y un cuerpo capaz de trabajar para transformarlo en realidad.
Tu combinación de experiencias, ideas, capacidades y forma de ver el mundo es única.
Lo que necesitamos desarrollar es otra cosa:
Compromiso.
Compromiso con nuestra vida.
Con nuestra visión.
Con nuestras metas.
Con aquello que dijimos que era importante para nosotros.
Porque nadie puede construir esa vida por nosotros.
Un ladrillo por día
Los sueños grandes muchas veces nos paralizan porque miramos todo lo que falta.
Pero ninguna construcción aparece de un día para otro.
Se construye ladrillo por ladrillo.
Una acción.
Después otra.
Y después otra.
No necesitás transformar toda tu vida hoy.
Necesitás preguntarte:
¿Cuál es el próximo paso que puedo dar?
Porque cuando repetimos pequeñas acciones alineadas con nuestra visión, empezamos lentamente a modificar nuestros hábitos, nuestra identidad y nuestros resultados.
Y ahí aparece algo muy poderoso.
Dejamos de depender tanto de la motivación.
Porque tenemos una dirección.
¿Qué vida querés experimentar?
Tomate unos minutos para pensar.
No en aquello que los demás esperan de vos.
No en lo que parece razonable.
No en lo que hiciste hasta ahora.
Preguntate:
¿Cómo sería la vida que realmente me gustaría experimentar?
¿Cómo serían mis días?
¿En qué trabajaría?
¿Cómo cuidaría mi cuerpo?
¿Cómo serían mis relaciones?
¿Qué hábitos tendría esa versión de mí?
¿Qué cosas dejaría de hacer?
¿Qué decisiones tomaría?
Primero tenemos que crear una imagen clara de hacia dónde queremos ir.
Después tenemos que convertir esa visión en acciones.
Para eso nació el Tracker
El Tracker Naciste para Brillar nació precisamente con esa intención.
No es simplemente un lugar para anotar tareas.
Es una herramienta para detenerte, pensar, escribir y volver a conectar con aquello que decidiste construir.
Para trabajar sobre tus metas.
Para revisar tus prioridades.
Para desarrollar hábitos.
Para construir una autoimagen más poderosa.
Para observar qué estás haciendo todos los días y preguntarte si esas acciones están acercándote o alejándote de la persona que querés ser.
Porque nuestras vidas no cambian solamente por las ideas que tenemos.
Cambian cuando empezamos a actuar sobre ellas.
No mañana.
No cuando tengas más tiempo.
No cuando desaparezca el miedo.
Empezá con algo pequeño. Hoy.
Abrí tu Tracker.
Volvé a mirar tus metas.
Elegí una acción concreta que puedas ejecutar hoy y que te acerque a ellas.
Una sola. Hacela. Y mañana, repetí el proceso.
Un Tracker guardado es solamente un cuaderno
Podés leer libros. Escuchar podcasts. Mirar videos. Comprar cursos. Tener las mejores herramientas.
Pero nada reemplaza la acción.
“Un Tracker guardado es solamente un cuaderno.”
El verdadero valor aparece cuando lo convertís en parte de tu vida.
Cuando escribís en él.
Cuando revisás tus metas.
Cuando volvés a tus prioridades.
Cuando identificás qué tenés que cambiar.
Cuando cumplís aquello que te prometiste.
Y cuando, incluso después de una mala semana, volvés a empezar.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de seguir avanzando.
La corriente ya está ahí.
La capacidad está ahí.
El potencial está ahí.
Quizás solamente necesitamos dejar de utilizar una pequeña parte de aquello que somos capaces de expresar.
Tomar las riendas. Asumir responsabilidad. Y comprometernos con construir, un ladrillo a la vez, la vida que queremos experimentar.
Porque si no empezamos ahora...
¿entonces cuándo?
Hay grandeza en tu interior.
NACISTE PARA BRILLAR.
Franco
Convertí tus metas en acciones
Conocé el Tracker Naciste para Brillar y empezá a trabajar todos los días sobre tus metas, hábitos y prioridades.
CONOCÉ EL TRACKER